FUNDACIÓN UNAM CAPÍTULO QUERÉTARO

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Efemérides

LA ANUNCIACIÓN A MARÍA

 

Escena de carácter religioso, que corresponde al Nuevo Testamento, ambientada en la habitación de María donde el mobiliario se reduce a una mesa escritorio y a una silla de baqueta, en el suelo se ve un cesto con algunos utensilios; un cortinaje al descorrerse deja ver el rompimiento de gloria, en cuyo centro iluminado por la luz celestial se ve descender a una paloma, es el Espíritu Santo que se acerca a las figuras principales en el ámbito terrenal, las cuales se posan en una alfombra de color naranja.

Pedro Calderón, La Anunciación a María 

Museo Regional de Querétaro

Pedro Calderón ha pintado los rostros de ambos personajes con escasa expresividad, propia del siglo XVIII, donde los rostros humanos son dulzones y tan idealizados que casi nunca se puede denotar su estado anímico, a veces no hay diferencia entre el rostro de un varón o de una mujer. El valor de la obra radica en la corrección

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  Lucas: 1, 26-38, Sagrada Biblia. Trad. De Félix Puzo, Barcelona, Editores S.A., 1985.

  M. Toussaint, Pintura colonial en México, Edición de Xavier Moyssén, 2ª ed. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1982, p. 150-152 y 195.

Se conmemora el 25 de marzo

El joven con las alas a punto de cerrarse totalmente es el arcángel Gabriel, un varón de cabello ensortijado que levanta su mano derecha en acción de transmitir un mensaje: «No temas, María, pues has hallado gracia a los ojos de Dios. He aquí que concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien darás por nombre Jesús. Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob eternamente y su reino no tendrá fin.» El arcángel posee túnica amarilla, ceñida en la cintura, sobre un fondo gris muy largo, cuyo movimiento deja ver parte de una de sus piernas; le cubre parcialmente un manto encarnado de tela ligera, calza botas azules con adornos de perlas que le llegan a la pantorrilla donde se ve un moño blanco, éstas dejan visibles los dedos de sus pies. En su mano izquierda lleva 2 azucenas, símbolo de pureza e inocencia. María permanece sentada, vestida de túnica rosada y manto azul; el libro abierto en su regazo denota que fue interrumpida su lectura, se cree que leía la profecía de Isaías sobre una Virgen que daría a luz un hijo al que pondría por nombre Emanuel. El doncel con su mano derecha hace un ademán indicativo al mensaje que se le trasmite. Su rostro con mirada baja alude a la aceptación de la propuesta, mientras dice: «¿Cómo será esto, puesto que yo no conozco varón?» Respondiendo el ángel le dijo: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual el que nacerá será llamado santo, Hijo de Dios. Dijo luego María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y se retiró el ángel de delante de ella.

 del dibujo y en el intenso colorido. Manuel Toussaint menciona a un pintor de este nombre, habiendo un San Antonio de Padua en la iglesia de Regina, firmado por él en 1731, un Calvario bien compuesto y pintado con cierto vigor y un Verdadero retrato de Nuestra Señora de Balvanera de 1719, conservado en Churubusco.

 

 

Mina Ramírez Montes

Instituto de Investigaciones Estéticas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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